En la oscuridad de la noche me encuentro, acompañada de libros, fotos y las frescas sábanas.
No puedo dormir, solo dar vueltas y vueltas en la cama y en la mente...
¿Qué me pasa?
Cada segundo es una eternidad, que hace aún mas eterna la noche. Parece que el tiempo se ha parado, las agujas del reloj no se mueven.
Entonces me muevo yo, retiro la sábana y me levanto, pongo los pies en el frío suelo, que me sube hasta el cerebro....
Enciendo una vela, la llama me hipnotiza, me quedo fija mirándola, hasta que pestañeo, pero ella sigue ahí...
La vela consumiéndose por la danza caliente de esa llama , que se come y se come la cera hasta desaparecer.
Giro la cabeza hacia la ventana y por los resquicios de la persiana se va viendo algo de luz , va amaneciendo, con el sonido de los pájaros madrugadores. La frescura de un nuevo día se palpa en el aire primaveral.
He disfrutado de este eterno momento pero preferiría haber haber dormido y evadirme en los sueños de una mente loca y poder descansar el cuerpo.
Vuelvo a la cama y la tortura de no poder dormir me persigue noche tras noche. Espero ver por completo el sol y llenar el vacío de la noche esperando que no se repita de nuevo este insomnio que me mata, me deshace poco a poco...
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